En nuestra cultura, muchas mujeres gestantes manifiestan temores y aprensiones respecto al proceso de parto, principalmente porque se encuentra asociado al dolor, lo cual genera ansiedad y miedo, justamente emociones capaces de amplificar la percepción del dolor durante el proceso de nacimiento.
¿Cómo se manifiesta la ansiedad?
Cuando hablamos de ansiedad como un problema, nos referimos a percibir una amenaza futura, a la preocupación excesiva y a la necesidad de predecir y controlar los acontecimientos, con componentes a nivel somático (taquicardia, temblores, sudor, rigidez muscular, entre otros) que puede interferir, en distintos grados, tanto en la gestación como en el parto.
Aspectos importantes a considerar en el proceso
Es fundamental obtener información respecto al proceso de parto, como también sobre el propio cuerpo, poder tomar decisiones y sentir confianza para enfrentar este momento vital, buscando, dentro de las posibilidades existentes, las opciones que harán sentir más tranquilidad y confianza en el nacimiento de la hija o hijo pues, de ser satisfactorio, el poder, la autoconfianza y los beneficios que ello conlleva son de gran relevancia constitutiva tanto para las mujeres como para quien nacerá, por el contrario, según un reciente estudio dirigido por Catherine Monk, de la Universidad de Columbia, el estrés durante la gestación puede afectar, además de la posibilidad de parto prematuro o bajo peso al nacer, incluso la conducta y el funcionamiento de la niña o niño más adelante en sus vidas.
Así, al hablar de gestación, se debe comprender su conexión tanto a procesos psicológicos personales como al sistema cultural establecido, el cual ha despojado de la confianza y sabiduría de los propios cuerpos de las mujeres, además de lo fisiológico en cuanto a esta parte del ciclo sexual y reproductivo de las mismas.
Aspectos Psicológicos
Dentro del proceso psicológico, la gestación se considera un momento de crisis vital de las mujeres que atraviesan esta etapa, ya que las adaptaciones que se requieren promueven un proceso de transformación de la psique, implicando la conformación de una nueva identidad, por lo tanto, es un proceso que se necesita vivir de manera confiada e informada y amorosamente acompañada.
Ahora bien, al aproximarnos a la etapa del nacimiento, es esperable que aparezca cierto nivel de alerta, más en una primera experiencia, al estar frente a una situación vital nueva, pues ésta puede ayudarnos a prepararnos para el mismo, lo complejo es cuando la ansiedad se hace crónica y se vive en un estado en el que el temor se apodera de la situación.
Aspectos Biológicos
Respecto al proceso biológico, una de las hormonas claves que intervienen en el nacimiento (sobre todo si no es excesivamente intervenido) es la oxitocina, la cual está presente también en la lactancia y favorece el apego con la hija y/o hijo. Esta hormona, la llamada hormona del amor, está entonces relacionada al placer y no al dolor, presente también durante el placer sexual y, como hemos dicho, en el proceso de parto, contribuyendo a la contracción uterina.
Al respecto, el obstetra Michael Odent, refiere que la oxitocina es una hormona “tímida”, que necesita de un entorno propicio para segregarse, siendo enfático en señalar que los seres humanos somos mamíferos y por tanto las necesidades de las mujeres y de quien está por nacer, son básicamente las mismas que las de cualquier otro animal mamífero, esto es: seguridad, intimidad, tranquilidad y comodidad, es decir, para que el proceso de parto sea placentero, la mujer necesita sentirse cómoda físicamente, en un ambiente oscuro y silencioso, rodeada de pocas personas en quienes confíe y que no interfieran en el proceso innecesariamente, dejándola a ella, a su cuerpo y a su hija o hijo, hacer el trabajo de parto a sus propios ritmos, siempre que no existan riesgos médicos asociados. Un entorno contrario, puede generar miedo, ansiedad y estrés, que aumentan el nivel de adrenalina, disminuye la oxitocina y por ende también las contracciones uterinas prolongando, por ejemplo, la duración del parto.
Beneficios de la Psicoterapia en el Embarazo
Por todo lo señalado anteriormente, la psicoterapia durante el embarazo tiene una enorme importancia como parte del cuidado prenatal, tanto como el ejercicio y la nutrición. De esta manera, la atención preventiva de salud mental durante la gestación puede beneficiar a las mujeres que se encuentran en esta transición vital, asimismo, disminuir la ansiedad materna en el embarazo puede tener un efecto protector preventivo sobre la salud mental infantil.
La Hipnosis-Clínica como Herramienta
Igualmente, dentro de la psicoterapia, el apoyo en técnicas efectivas como la hipnosis clínica, evidencia buenos resultados tanto para reducir la ansiedad y el estrés en la gestación, como para la preparación al parto, siendo, según la Asociación Americana de Psicología, un estado de conciencia que implica la atención focalizada y conciencia periférica reducida, caracterizada por una mayor capacidad de respuesta a la sugestión.
Considerando que las técnicas actuales más utilizadas para el manejo del dolor del parto suponen limitaciones prácticas y/o consecuencias adversas, la hipnosis se encuentra como una opción que no tiene efectos negativos y puede ser utilizada por las mujeres en los momentos que la requieran. El foco de su aplicación está en el manejo de la ansiedad y el miedo, lo que será clave para este proceso vital, potenciando los recursos y fortalezas de las mujeres, como también fomentando el vínculo con la hija y/o hijo por nacer, llevando a cabo ejercicios de visualización durante la gestación y parto, realizando afirmaciones positivas y mejorando la autoconfianza en nuestros cuerpos, pues como bien dice Vivette Glover, mejorar el estado emocional de la mujer gestante, es mejorar la salud de toda la sociedad.
Por lo tanto, podemos manifestar que la hipnosis clínica dentro de un proceso terapéutico, resulta beneficiosa para mujeres en etapa de preconcepción, gestación, puerperio, lactancia y crianza temprana, tanto para la prevención como para el tratamiento de la ansiedad y es especialmente recomendable que las mujeres gestantes puedan gestionar las emociones displacenteras para lograr que este proceso puedan vivirlo con más herramientas y de manera más plena, beneficiando igualmente el desarrollo de su hija o hijo inclusive a largo plazo.
Escrito por: Ps. Estefanía Carrasco